FORMACIÓN ACADÉMICA

Licenciatura en psicología y humanidades (1994–1998)
U.B.A. – Universidad de Buenos Aires, Argentina
Diploma de honor

FORMACIÓN COMPLEMENTARIA

SEMINARIOS, TALLERES Y ESPECIALIZACIONES

Nací en Argentina, con una melancolía italiana metida en los huesos como una herencia que insistió en instalarse.  

En el Buenos Aires que recuerdo, la nostalgia era parte del mobiliario con el que nacías: se respiraba, se masticaba, se pegaba a las paredes.

Leer me salvó la vida como un salvavidas en la tormenta, como la existencia de sombra fresca en un sofoco. Leer me salvó la vida: me salvó de las noches largas, me salvó de los días huecos, me salvó de mí misma cuando estaba descubriendo a mi manera, a tripular el ser que quería ser.


Crecí desconfiando de casi todo. De casi todos.
Menos de los animales.

Abrieron rincones de mi alma que ni sabía que tenía. Me calmaba su verdad, su mirada sin juicio y su ternura.

Sin ellos, no sé si hubiese aguantado la intemperie de estar viva.

 

Estudié psicología en la universidad de Buenos Aires, en una ciudad que por entonces respiraba psicoanálisis como si fuera humo de tabaco en un café de madrugada. 

Ahí empezó la historia que hoy sigo escribiendo: escuchar lo oculto detrás de las palabras, decodificar lo que alguien dice cuando calla.

Estudié Psicología tratando de desatar mis propios nudos, con la esperanza —y el impulso que me atraviesa— de ayudar a otr@s a hacer lo mismo. Tengo la convicción de que cuando alguien te acompaña de verdad, el mundo deja de doler tanto.

Me fui de Argentina en un momento vital en el que quedarme me daba más miedo que irme. Y una noche después de muchos días crucé el océano y llegué a España. 

Durante un tiempo me perdí en oficios ajenos, como quien toma desvíos para no enfrentarse todavía con lo que no se siente preparad@. 

Pero pasado un tiempo volví a la psicología: Cuando volví lo hice porque experimenté en mi misma una terapia  psicocorporal. Ahí entendí que la historia de una persona no solo se cuenta en frases: también se escribe en sus músculos, en la tensión de sus hombros, en el aire que retiene antes de hablar.

Después llegaron otras formaciones,  porque creo que quienes trabajamos con el sufrimiento debemos seguir acumulando llaves para abrir puertas. Ya que no hay dos puertas iguales: lo que para mí es un umbral sencillo, para otras personas puede ser una pared.

Antes de acompañar el dolor, hay que encontrar y conocer a  quien lo lleva. Trabajo con cuerpos, con historias encarnadas, creecias preexistentes a la propia existencia, exploro las narrativas, las memorias y las percepciones.  

No vendo ni ofrezco soluciones instantáneas. Lo que propongo es un viaje, un proceso. Caminaremos junt@s, abriremos cajones que huelen a encierro, prenderemos luces en rincones donde sol@ no te animás a entrar. Y ahí, en medio del polvo y los fantasmas, podrá reaparecer esa versión tuya que no tiene que pedir permiso para respirar.

Trabajo con seres sentipensantes, como decía Galeano: carnes que sienten, cabezas que piensan, pieles que recuerdan.  

Trabajo y vivo con la terquedad de querer dejar el escenario en el que actúo menos sucio, menos cruel, menos jodido de lo que me lo encontré.

Propongo construir jardines propios.
Entrelazarlos con otros.
Compartir sombra. Perfume. Calma.
Aprender a habitar la belleza que existe al otro lado del miedo.

Encender todas las luces posibles, aún cuando nuestra mano tiemble, para deshacer la sombra de lo imposible.

"Paula es una excelente profesional, desde el minuto uno que empecé a trabajar con ella me hizo sentir en calma. Siempre respetando mis tiempos y mi momento vital con una sensibilidad enorme. Y es que, si tengo que destacar algo de ella, es que no es solo es una gran psicóloga sino una gran humana, que además de ver al paciente ve a la persona. Trabajar con ella me ha aportado grandes herramientas para conocerme, entenderme y cuidarme. Sin duda, ha sido un apoyo fundamental en mi proceso, y estoy profundamente agradecida por todo lo que me ha aportado a nivel personal y emocional."
ilustracion de manos agarradas
Ana A.P
"Paula hace de la terapia un viaje emocional sin juicios, en el que siempre está presente con cercanía, calma, cariño y mucho respeto."
ilustracion de manos agarradas
Gemma V.O
Paula? Que puedo decir de Paula?? Tengo 45 años y una vida trabajando en mi misma para superar los momentos duros de la vida, he pasado por muchos psicólogos pero no fue hasta que Paula llegó a mi vida que me di cuenta de lo mal que estaba, todo el trabajo que tenía por delante y sobre todo que había estado en las manos equivocadas con los anteriores “profesionales”. Paula llegó a mi vida en un momento en el que yo estaba rota, desesperada, sin ganas de vivir, cansada de sufrir, de luchar, de estar perdida, de llevar pesos que no eran míos, de asumir responsabilidades que no me correspondían, de relaciones que me maltrataban psicológicamente….y ella estaba de vacaciones cuando yo la contacté, arriba en una montaña para desconectar pero tuvo la inmensa humanidad de escuchar mi audio, mi llanto roto y mi desesperación y aún estando de vacaciones, antepuso mi bien al suyo y me escuchó, me calmó y comenzó nuestro camino. Así es Paula, no es una psicóloga de libro, es una profesional que entra por una puerta que no te diste cuenta que dejaste abierta, y comienza a ordenarte la librería de tu vida, ve lo que tú no ves, tiene la gran capacidad de ser muy humana y de empatizar con tus situaciones como si ella también lo hubiese vivido, te genera confianza y avanzas. Es honesta y sobre todo no es una aspirina de efecto inmediato, ella no puede hacer magia, con ella hay que trabajar el tiempo que sea necesario, pero el cambio llega y funciona. Te acoge y te acompaña más allá de las horas que pagues, ella está a tu lado en las sesiones pero también antes y después, siempre disponible, siempre presente. Es paciente, no te presiona, te guía, te deja espacio pero sabe lo que está haciendo. Es conocedora de su profesión y generosa en ponerse a la disposición a ayudarte si tú te ayudas….
ilustracion de manos agarradas
Adriana D

Un espacio para escuchar lo que el malestar señala.

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